• Estas son algunas de las conclusiones a las que han llegado los profesionales que han utilizado el asistente de la empresa Tucuvi, que fueron expuestas en el último webinar de Telemedicina de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio.


Durante la segunda ola de la pandemia de coronavirus, Lola pasó a ser un miembro más de las unidades de Hospitalización a Domicilio (UHD) tanto del Hospital Universitario de Torrejón, en Madrid, como del Hospital Universitario de Vinalopó, en Alicante. Y no es que se saltase los cierres perimetrales de aquellos momentos para atender a pacientes de uno y otro centro hospitalario, ni que tuviese el don de la ubicuidad. Lo que ocurre es que Lola no es humana, sino el asistente virtual que la empresa Tucuvi ha probado en ambos servicios durante la emergencia sanitaria para el manejo de enfermos Covid en Torrejón y pacientes paliativos en Vinalopó.

La experiencia con esta herramienta en ambas UHD fue presentada en el último webinar del ciclo Experiencias en telemedicina 2022 de la Sociedad Española de Hospitalización a Domicilio (SEHAD) por los doctores Manuel Mirón, jefe del servicio de Hospitalización a Domicilio (HAD) del Hospital de Torrejón, y Maikel Ayo, jefe del servicio de HAD del Hospital de Vinalopó.

Las principales conclusiones a las que llegaron ambos facultativos sobre el uso de esta herramienta es que, a pesar de los retos que ha planteado, en general su utilización ha permitido a las UHD planificar mejor la asistencia, optimizar recursos y tener mayor tranquilidad, pues todos los pacientes estaban correctamente monitorizados y eso les ha permitido adelantarse a situaciones de riesgo.

Los usuarios, por su parte, manifestaron que se han sentido más acompañados y han percibido a Lola como un miembro más del equipo asistencial. Además, el asistente hizo que prestasen más atención a los indicadores que tenían que comprobar.

“Para evaluar su uso, comparamos lo que ocurrió en la primera ola sin este asistente con lo sucedido en la segunda, cuando ya contábamos con él. Vimos que los pacientes con el asistente ingresaron menos desde urgencias en la planta del hospital, con un 62% de los ingresos evitados, y que los que lo hacían redujeron su tiempo de estancia hospitalaria en un 26%. También se redujo el número de usuarios que acudían a urgencias desde hospitalización domiciliaria y hubo un 55% menos de reingresos a 30 días”, ha explicado el Dr. Mirón.

Webinar completo sobre el uso del asistente virtual Lola en UHD.

El Dr. Ayo, por su parte, señala que empezaron a usar esta herramienta “con el objetivo fundamental de ofrecer un recurso adicional a pacientes y familiares en esta difícil etapa de su vida. De esta forma contribuimos a garantizar la coordinación entre la UHD, la enfermera gestora del programa y especialidades como Oncología, Neumología, Nefrología u Oncohematología, con lo que logramos establecer un plan anticipado de decisiones terapéuticas personalizado en función de sus necesidades, mejorando la calidad de vida del paciente y de las personas de su entorno”.

Por todo ello, los facultativos consideran que la experiencia ha sido positiva y que es posible que la incorporen a otras patologías agudas y, sobre todo, al enfermo crónico, para que esta herramienta ayude a monitorizarlo durante la fase estable y que la HAD pueda intervenir rápidamente en los momentos en que se descompense y su dolencia se agudice.

Cómo funciona

El asistente virtual Lola permite realizar entrevistas telefónicas automatizadas a los pacientes mediante una serie de preguntas preestablecidas por el equipo médico y programar tanto el número de llamadas diarias como el momento del día en que se realizarán. El sistema también da la opción de definir unas alertas que saltan si el paciente supera determinados umbrales establecidos por los facultativos. Por ejemplo, si los sanitarios consideran que superar los 37,5º de fiebre es un indicador de riesgo y el paciente dice al asistente que tiene 38º, la herramienta avisa a los profesionales mediante un correo electrónico.

A pesar de estas ventajas, las UHD se encontraron un importante problema al usar el asistente: el riesgo de deshumanizar la asistencia. Por lo tanto, decidieron que sólo se usaría como un complemento, pero que en ningún caso sustituiría el trabajo de los profesionales.

“Lo que hicimos fue programar las llamadas automatizadas con las entrevistas al principio de la mañana, para saber cómo estaban todos los pacientes a primera hora, porque además el sistema te permite hacer varias llamadas simultaneas a la vez. Y una vez el asistente recopilaba toda esa información, planificábamos la atención en función de los datos recabados y dábamos prioridad a los pacientes que estaban peor o aquellos que habían hecho saltar las alertas”, explica el Dr. Mirón.

Las alertas que se pueden introducir en el sistema son variadas, desde fiebre a bajadas en la saturación del oxígeno o cambio en las características del esputo, en función de lo que consideren oportunos los profesionales sanitarios.

“El sistema permite incorporar los parámetros que más nos interesa tener registrados, y eso facilita mucho nuestra labor. Por ejemplo, cuántas veces ha ido la enfermera de forma imprevista al domicilio o las ocasiones en las que el paciente ha tenido que acudir a las urgencias del hospital”, señala el Dr. Mirón.

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